Tintero Infinito 01-10-19

Notas de Libertad

Por Cecilia Olivera

Aquella noche descubrió que la música evocaba emociones latentes, dormidas. Afloraban con cada nota imágenes, recuerdos, sensaciones, alguna sonrisa primaveral con amigas, lágrimas por un amor no correspondido, rebeldía por el silencio de años, un destino incierto, o quizás un aroma de verano, o algún invierno con sabor a caramelo quemado, como ese que hacía su madre en el apuro para las manzanas acarameladas con pochoclos, crocantes pompones blancos que ocultaban ese pequeño e insignificante detalle.

Esas notas, por cierto, resultaron tan intensas y significativas, que llegaron a tocar fibras ínfimas y traspasaron los límites de lo real. Recorrieron sus venas, su sangre, sus órganos, todo su ser.

Un recorrido casi celestial, llevó a aquella joven por el portal de una luna que asomaba su gran sonrisa a esa escena. Sentía que con cada melodía, se liberaba y reinventaba, renacía y moría, una suerte de libertad de agonías, pasadas y presentes. Aparecía como personaje saboteador, un ramillete de insolencias que sin reparo, se atrevía a invadir su momento. Pero esa libertad sin dudas, le permitía renacer en un aroma, en un beso, en un despertar. Se conjugaban los gratos y malos momentos vividos, experimentados.

Eva lo creyó muy apropiado y necesario. Esa profunda necesidad de sacar todo aquello, era sin duda algo que tarde o temprano, debía enfrentar.

Nunca imaginó que la música sería el camino hacia una libertad depuradora y purificante, o quizás nunca se permitió entregarse a ella para adentrarse en sus entrañas.

Cerró sus ojos lentamente como si aquello fuera un pasaje hacia otro lugar. Un pasaje hacia el infinito, o más allá, hasta ese lugar de encuentros fugaces, de alegrías compartidas, de agonías olvidadas, de luchas internas superadas; de aires frescos con aroma a fresias, del tiempo detenido, del goce sin restricciones.

Y dejó entonces correr sus sentidos como el agua que fluye hacia su cauce. Y sin percatarse de un tiempo o espacio, inmersa en una música angelical, pero con una fuerza indescriptible, a lo lejos sus ojos internos divisaron una diminuta figura que fue acercándose poco a poco, meneándose de un lado a otro, como si jugara con la corriente de un río inquieto, colmado de aventuras y desventuras de hombres y embarcaciones pequeñas.

Graciosamente, su proximidad iba al compás del viento algo temeroso, un viento que con timidez acariciaba su elegante vela, pintada con delicadas pinceladas de fuego, tierra y cielo, que acompañaban el fabuloso paisaje.

Sus ojos encontraron allí una imagen semejante a una fresca pintura, con líneas y curvaturas armoniosas y perfectas, como las manos de quien fuera su creador.

Cada vez más cerca, los detalles se hacían menos tenues; Eva observó el reflejo de los sueños de quien lo soñó, lo pensó, lo inventó. Ese velero, la invitó a navegar las aguas del amor, de los sueños, de la experiencia, de la sabiduría, de la vida.

Y como agua de manantial, comenzaron a brotar de a una sus esperanzas, y a desaparecer aquellos más terribles miedos, que quisieron arrebatarle sus memorias y deseos, y por fin, sintió que estaba viva.

Deliciosamente, como saliendo de un estado de éxtasis, comenzó lentamente a abrir sus ojos, sus hermosos ojos color café que quedaron anonadados frente a tanta belleza. Caían de sus rosadas mejillas, lágrimas de felicidad, de amor por ella misma, que generaba paralelamente, una sensación de libertad.

Aquel instante se transformó en un eterno viaje. Permitirse aquella experiencia, abrió no solo su mente, sino su corazón.

Su entorno la tildaba de poco cuerda, sin comprender todo lo que guardaba adentro y deseaba gritar. La locura era aún más sana que la cordura que la señalaba, con aires de grandes títulos y profesiones cuyo nivel de estupidez superaba cualquier grado de aquella.

Ironía era poco, ¿acaso era tan difícil entenderla? Afortunadamente, no sólo encontró un oasis en la música, sino también en perrunos con amor desbordado de sus hocicos rastreros, de sus colas agradecidas y algo decrépitas frente a un abandono compartido. La sociedad fue algo cruel, no sólo con ellos, sino también con ella. El abandono radicó en la ignorancia y desentendimiento de quienes no supieron amarla. Pero aquellas alas marchitas, sanarían al unísono, para comenzar a levantar de a poco un vuelo casi divino, al encuentro con ella misma.

Como en un viaje de ida, sin retorno, Eva encontró fuerzas para seguir soñando, para seguir luchando como los guerreros absortos en tierras lejanas y desafiantes. Su valor era inquebrantable, al igual que su gran amor eterno, ese amor que le había dado hermosas alas que fueron heridas con su vuelo quejumbroso y pesada agonía de la que intentaba cada día redimirse.

Sus pensamientos cesaron. Y comprendió entonces que ese instante casi eterno, fue un espejo de su alma, de un profundo deseo de encontrase, y de hallar finalmente, el camino hacia la libertad y plenitud.

Publicado por ushuaiaandaleyendo

“Asociación Civil Ushuaia anda Leyendo: para el fomento del libro y la lectura en la comunidad” N°1565

14 comentarios sobre “Tintero Infinito 01-10-19

  1. pobre Eva ..si le hubiesen enseñado a interpretar los diferentes lenguajes del amor, no habría tomado vuelo en medio de la tormenta. Despegar.con clima calmo Y buen tiempo, nos ayuda a descubrir los peligros mientras disfrutamos el vuelo…En cambio despegar en medio de la tormenta, nos obliga a tener tan presente los peligros en el aire, qué tal vez no disfrutemos a pleno lo maravilloso de volar…

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  2. pobre Eva ..si le hubiesen enseñado a interpretar los diferentes lenguajes del amor, no habría tomado vuelo en medio de la tormenta. Despegar.con clima calmo Y buen tiempo, nos ayuda a descubrir los peligros mientras disfrutamos el vuelo…En cambio despegar en medio de la tormenta, nos obliga a tener tan presente los peligros en el aire, qué tal vez no disfrutemos a pleno lo maravilloso de volar…

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  3. Hermoso Ceci! Desde tu ciudad natal te saludo y te fElicito! Tú musa la santa de la música te inspiró! Es verdad q la locura es más sana q la cordura q nos señala! Te quiero mucho. Firma: lauchita ojitos patas de araña! ������

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  4. Excelente puesta en palabras de aquellos estados aparentemente indescriptibles en los que nos puede colocar una melodía con todo lo que podemos evocar e incluso crear. Hay cosas que parece que no se pueden poner en palabras hasta que alguno lo hace, como en este caso Cecilia.

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