Tintero infinito 10-12-19

Si no fueras tú

Por Cecilia Olivera

El acto de escribir invita a tener los sentidos despiertos, a observar, a sentir, a jugar con el tiempo y el espacio, a crear personajes y relacionarlos con otros de historias propias y quizás de no tan propias. Hay textos que nos retroalimentan al momento de escribir. Y éste, es el resultado de la relación dialéctica entre la subjetividad de quien escribió un texto maravilloso, con cierto anonimato, y de mi propia subjetividad, como un interjuego entre ese mundo interno y el mío. Gracias a quien me inspiró sin saberlo, aunque sé que en el fondo lo sabe, porque todos somos fuente de inspiración para alguien. He aquí “Si no fueras tu”.

Si no fueras tú, probablemente no hubiera cruzado mis ojos con los tuyos, puesto que esa mirada fue la que atrajo mi atención, de un modo casi inmediato, aunque en la profundidad de ellos se delatara el dolor de no poder manifestar el sentimiento tan bien oculto que bajo siete mil llaves, guardas, como si hasta allí, nadie pudiera tener la posibilidad de acceder, por la dureza, que capa tras capa, deja casi al borde de una roca, eso que algunos llaman corazón. Me encantaría por cierto, iniciar un diálogo, sin bebidas, ni palabras, sólo a través de un lenguaje que expresen las miradas perdidas en el tiempo y el espacio, un tiempo que no esté muerto, sino por el contrario, vivo como el fuego, un fuego que crece a medida que las miradas se penetran más y más, fundiéndose en sentires casi idénticos, y digo casi idénticos, porque tu coraza impide que tus latidos se escuchen como los míos. Tal vez con el sonido de mis latidos, se inicie un ritual que alerte tus sentidos, y ponga en marcha el motor de lo que alguna vez fue un corazón que supo amar, y que delate y desnude tu alma frente a la mía.

¿Realmente crees que no eres tú? Y si dudas de tu propia existencia, ¿cómo no dudar también de lo que creo, pienso o siento? Quizás tu duda sea justamente, dudar de lo que no sabes, poniendo todo en tela de juicio, un juicio donde también eres único juez, y cuyas sentencias se precipitan a ser poco merecedoras de tus propios deseos y por qué no de los míos también.

No te dejes morir en vida, estoy aquí y ahora, dispuesta a tomar tus manos lentamente, una a una, para sacarte de ese letargo que te aleja de la posibilidad de sentirte vivo, de renacer con cada caricia posible que me dejes darte, con cada beso tibio de mis labios, que a modo de regalo celestial, te lleve al momento mismo del renacimiento.

Verte así perdido, me invita aún más a estar cerca, no podría dejarte solo, devastado, encadenado en tus propias dudas existenciales; y aunque observes a lo lejos rasgos de delicadeza en mí, te aseguro, que tengo la fuerza de mil caballos, una fuerza que nace de mi interior, y que sale al encuentro de quien merece ser sostenido, acompañado, albergado por mis, alguna vez derrotados, cuerpo y alma. No te sueltes, no dejaré que caigas a la fosa de la muerte, esa lápida no merece tener escrito tu nombre aún, hay cielos por conocer, mares por navegar, montañas por escalar, sueños por concretar y aquella estepa de la que me hablaste, con colores sombríos, y grises, quedará desterrada de tus paisajes, y sólo será un mero recuerdo.

¿Sigues creyendo que no eres tú? Si realmente lo crees, te aseguro que quedaría perdida, puesto que mi existencia se debe también a la tuya. Si te aferras a la posibilidad de nuestra existencia, encontrarás el modo de sanar tu alma, y tu corazón finalmente quedará libre de toda dureza, y dolor, abriéndose para vivir en plenitud junto al mío.

No es el final, y si así lo fuera, habremos quedado con la duda de lo que realmente podría haber sido. Yo tengo la certeza, de que quien duda, muere sin intentarlo. Y de los intentos se disipan y mueren las dudas. Depende de ti, si es el principio o es el fin.

Si es el principio lo que buscas, esperaré ese momento, el punto exacto en el que la duda desaparece para dar paso a la certeza de esta locura que nos atraviesa, porque de cordura estamos empapados, y la urgencia de hoy es ésta, embriagarnos con miradas profundas, enredarnos en el desequilibrio de la locura, y entiende de una vez, que sólo los transgresores son quienes producen verdaderos cambios. Transgredamos entonces, nuestros propios límites, los tuyos, los míos, y dejemos fluir el inicio de nuestra existencia.

En cambio, opacado por las sombras de tu indecisión, de lúgubres Siempres y Nuncas, y atrapado por la incertidumbre necia que te agobia hasta dejarte sin aire, decido, por ti y por mí, hacer caso omiso a mis declaraciones, dado que la duda está clavada allí, en el centro de tu alma.

Con las alas marchitas, esas mismas alas angelicales que quisieron volar por los dos, me retiro herida hacia un lugar lejano, menos sombrío que éste; con la entera certeza de haber tenido el coraje, a pesar de mis miedos, de expresarte, todo lo que siento. Si ahora doy un paso más, correrás el riego de perder más de lo que crees, por haber sido cautivo de tus miedos más letales.

Y a pesar de mi tristeza, por no poder salvarte de tu agonía, no miraré hacia atrás, seguiré adelante, con el corazón en mis manos, y el alma rota, pero sin dudas de haberlo intentado todo, aún frente a las adversidades. Te suelto, no porque yo quiera, sino porque tú no quieres ser salvado.

Publicado por ushuaiaandaleyendo

“Asociación Civil Ushuaia anda Leyendo: para el fomento del libro y la lectura en la comunidad” N°1565

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